Una esquina puede ser extraordinaria para repartir publicidad a las ocho de la mañana y completamente irrelevante doce horas después. La calle sigue siendo la misma, pero las personas que la recorren, su nivel de prisa, sus necesidades y su disposición a prestar atención han cambiado.
Por eso, en publicidad en mano Madrid, elegir el punto de reparto no es suficiente. También hay que elegir el momento.
De 8:00 a 10:00: la ciudad se mueve hacia el trabajo
A primera hora predominan los desplazamientos.
Estaciones, intercambiadores, accesos a oficinas y grandes avenidas concentran trabajadores y estudiantes. Hay mucho tránsito, pero también bastante prisa.
Los mensajes que mejor encajan en este contexto suelen ser:
- sencillos,
- rápidos de comprender,
- con una oferta evidente,
- y con poco texto.
Una persona que intenta llegar puntual tiene poca disposición a escuchar una explicación larga.
De 10:00 a 13:00: aparece otro tipo de público
Cuando termina la gran entrada al trabajo, algunas zonas cambian por completo.
Calles comerciales, mercados y áreas de servicios pueden concentrar personas con un ritmo más relajado.
Este momento puede ser interesante para actividades dirigidas a:
- compradores,
- población residente,
- personas mayores,
- turismo,
- servicios de proximidad.
Una campaña de publicidad en mano Madrid puede aprovechar esta franja para acciones que requieren algo más de atención.
La hora de comer crea oportunidades muy concretas
Entre mediodía y primeras horas de la tarde, muchos trabajadores salen de oficinas y centros de estudio.
Restaurantes, promociones gastronómicas, gimnasios próximos, servicios empresariales o comercios pueden encontrar aquí un público especialmente interesante.
La clave está en entender el recorrido.
No basta con saber dónde trabaja la gente, sino por dónde sale a comer y qué calles atraviesa.
De 17:00 a 20:00: la ciudad vuelve a cambiar
La salida del trabajo mezcla flujos distintos:
- personas que vuelven a casa,
- compras,
- ocio,
- estudiantes,
- familias,
- encuentros sociales.
Una zona que por la mañana funcionaba como simple vía de paso puede convertirse por la tarde en área comercial.
Esto demuestra que la publicidad en mano Madrid debería planificarse observando los movimientos urbanos y no únicamente consultando qué calles parecen más transitadas.
Incluso el mismo mensaje puede rendir diferente
Una promoción de desayuno tendrá poca lógica al final del día. Una oferta de ocio puede despertar más interés por la tarde que a primera hora.
Por eso conviene adaptar también el material.
Tres variables deberían coincidir
- Público.
- Lugar.
- Horario.
Cuando una falla, la eficiencia del reparto disminuye.
La observación previa puede ahorrar mucho material
Antes de lanzar una campaña grande, resulta útil visitar la zona.
Bastan varias observaciones en distintos momentos para comprobar:
- cantidad de peatones,
- perfil aproximado,
- velocidad de paso,
- puntos donde se detienen,
- entradas y salidas,
- y cambios durante el día.
Después puede realizarse una prueba pequeña antes de ampliar.
La calle tiene horarios, aunque no aparezcan escritos
Una ciudad no funciona de manera uniforme durante doce horas seguidas.
Cada franja crea pequeñas audiencias distintas que ocupan los mismos espacios.
Por eso, una buena campaña de publicidad en mano Madrid no pregunta únicamente “¿dónde repartimos?”.
También pregunta:
“¿A qué hora estará allí la gente que realmente nos interesa?”